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¡Bienvenidos!
Imaginemos a unos rubios en Estocolmo; completamente frikies, y pensando en el desarrollo de un juego de fútbol virtual. Machacando probabilidades, resumiendo esquemas estadísticos; pensando cómo demonios hacer que cuadraran los números, escribiendo algoritmos; creando Hattrick.
Ahora, imaginemos a varios mestizos en México, con sus computadoras de antepenúltima generación, encerrados en una habitación que huele —en el mejor de los casos— a café y a cigarro; ellos simplemente juegan el juego que inventaron los suecos. ¡Ah! pero como al parecer tienen demasiado tiempo libre y las conferencias les aburren, se pusieron a hacer el armatoste que ahora ustedes tienen ante sus pantallas. |